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viernes, 23 de enero de 2026

LA GUERRA CRISTERA, UNA LUCHA IGNORADA, PARTE III

 


LA GUERRA CRISTERA, UNA LUCHA IGNORADA


PARTE III





INICIAN LAS HOSTILIDADES

El 2 de agosto de 1926, en Peñitas y Peñas Blancas, Zacatecas, se realizaron los levantamientos cristeros de Aurelio Acevedo Robles y Pedro Quintanar, el 14 de agosto llegan a Valparaíso Zacatecas y el día 29, los aproximadamente 100 hombres de Quintanar y Acevedo, al grito de ¡Viva Cristo Rey! Vencen a un destacamento de soldados de línea, ocupando la población de Huejuquilla El Alto, Jalisco “La Cristiada” había iniciado.

En 1927 inician los enfrentamientos formales con un manifiesto firmado por René Capistrán Garza, jefe de la Liga Nacional para la defensa de la libertad religiosa (LNDLR) donde demandaba la abolición de las leyes anticlericales. Para el segundo año del conflicto se presume que los cristeros contaban con unos 10 mil hombres. Se calcula que en 1929 ya eran 20 mil, aunque algunos dicen que la cifra era 50,000 cristeros al final del conflicto

La Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa programó para el 1 de marzo de 1927 el levantamiento general de los cristeros, aunque desde 1926 ya había escaramuzas y acciones tipo guerrilla contra la “Ley Calles” en la zona de los Altos de Jalisco, Zacatecas, Michoacán y Guanajuato, la gente al mando de la Liga mandó preguntar a los Obispos mexicanos la licitud de la legitima defensa por sus derechos y el levantamiento armado, a lo que les respondieron afirmativamente, por cómo estaban las circunstancias, extendiéndose la lucha por todo el país, pero ninguno de los bandos llegó a tener una clara victoria ya que las plazas tomadas por unos eran rescatadas por los otros en un sucesivo intercambio del control de ciudades y poblados lugares en todo México.

 La dirigencia del movimiento, era cercana pero autónoma respecto de los obispos mexicanos, creyó viable una salida militar al conflicto. En enero de 1927, empezó el acopio de armas; las primeras guerrillas estuvieron compuestas por campesinos. El apoyo a los grupos armados fue creciendo, cada vez se unían más personas a las proclamas de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe! lanzadas por quienes fueron conocidos como los cristeros.




Los obispos mexicanos se distanciaron rápidamente del movimiento armado, desconocieron a la Liga y trataron de negociar la paz con el gobierno de Calles con la mediación del gobierno de los Estados Unidos, con las excepciones de los Obispos de Tacámbaro Mons. Leopoldo Lara y Torres, de Huejutla Mons. Manríquez y Zarate, de Durango Mons. González y Valencia, , los tres primeros nombrados si apoyaron abiertamente incluso con financiamiento y protección, los que estuvieron más cercanos a los cristeros sin que se comprobara apoyo y financiamiento fueron los obispos de Colima Mons. Amador Velasco y el Arzobispo de Guadalajara Mons. Francisco Orozco y Jiménez quienes siempre asistieron a su pueblo y no lo abandonaron.

El conflicto tuvo un carácter fundamentalmente rural aunque la dirección de la Liga fue eminentemente urbana. Los cálculos más optimistas consideran que hacia 1927, las fuerzas cristeras rondaban los 12 mil efectivos y dos años después, en 1929, habían alcanzado los 20 mil, pero como señalamos, algunas fuentes dan el número de cristeros más del doble de la última cifra.

A pesar de las limitaciones en insumos, en tres años los cristeros pasaron de ser una partida anárquica del ejército constituido, a derrotar en igualdad de fuerzas a las tropas federales, algunos ricos hacendados se unieron a la lucha (como Jesús Quintero, José Guadalupe Gómez, Manuel Moreno, Salvador Aguirre, Luis Ibarra y Pedro Quintanar por ejemplo) en las regiones de Zacatecas, los Altos de Jalisco, Michoacán, Durango y Guanajuato. Estos personajes fueron solo la excepción que confirmaba la regla: la mayoría de los combatientes eran gente humilde, pero profundamente creyente que defendían la injuria a Dios y a su Iglesia.

Los Cristeros eran un grupo armado de campesinos principalmente, aquellos provenientes del campo constituían aliados civiles y soldados mientras que los de la ciudad se encargaban de la organización, la propaganda y el aprovisionamiento.




El origen del nombre cristero no es claro, hay quienes consideran que ellos mismos lo usaron primero para identificarse, pero investigadores como Jean Meyer consideran que, en sus orígenes, era una expresión despectiva, usada por agentes del gobierno federal, derivada de cristiano. En todo caso, los cristeros fueron capaces de articular rápidamente una serie de descontentos locales y resabios de la Revolución Mexicana, así como de aglutinar en torno suyo a grupos que, por distintas razones, se oponían a lo que ya para entonces se conocía como el "Grupo Sonora", nombre creado por el origen sonorense de los presidentes Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. No sólo eso, “la Cristiada” logró un uso muy eficaz de símbolos religiosos profundamente arraigados en las prácticas colectivas en México como la Virgen de Guadalupe.

Posterior al plan de la LNDLR en San Julián, localizado en la zona de los Altos de Jalisco, se dio un levantamiento, el Cura Narciso Elizondo, párroco de la población, convocó al pueblo quien respondió uniéndose a la causa, se formó el regimiento de San Julián al mando del General Miguel Hernández, un militar retirado que vivía en la población, por éste hecho se le conoce a San Julián como "La cuna de la cristiada", aunque recordemos que fue en Zacatecas donde se dieron los primeros enfrentamientos armados.

El Regimiento de San Julián estaba conformado por varios escuadrones: el de San Julián, el de San Diego, el de Jalpa y el de San Miguel. El general Victoriano Ramírez, "El Catorce", comandaba un escuadrón llamado "Dragones del Catorce", que perteneció también al regimiento de San Julián. 


Gral. Victoriano Ramírez "El Catorce"

Al enterarse el presidente Calles del levantamiento en San Julián, envió al lugar al 78° regimiento de caballería del estado mayor presidencial comandado por el general Espiridión Rodríguez Escobar, llegaron a San Julián el 14 de marzo de 1927.

El 15 de marzo de 1927, el Padre José Reyes Vega se encontraba en San Julián junto con Luis Anaya y Victoriano Ramírez "El Catorce", cuando se enteraron de que el general Espiridión Rodríguez se acercaba a la población con todo su regimiento, después de una discusión se decidió defenderla, "El Catorce" y sus hombres se apostaron en el centro del pueblo, el general Miguel Hernández se encontraba en esos momentos en San Diego de Alejandría con sus hombres, "El Catorce" mandó llamar al general para apoyarlo en la batalla, "El Catorce" y sus hombres resistieron bien defendiendo la plaza, la supremacía militar del regimiento federal se dejó ver y ya parecía estar todo perdido cuando el general Hernández llegó con sus hombres y a dos fuegos derrotaron al 78° regimiento, el enfrentamiento duró más de dos horas, la mayoría de los hombres de Calles y muchos cristeros murieron en el conflicto, el general Espiridión sobrevivió huyendo vestido de mujer, el resto de sus hombres fueron ejecutados en el panteón viejo y enterrados en una fosa común, la primera batalla de la guerra cristera terminó con el triunfo de los cristeros y una cruel derrota para el ejército callista.




Batalla de Tepatitlán, Archivo General de la Nación

Plutarco Elías Calles en ese momento entendió que había subestimado a los Cristeros y su organización, a quienes solo consideraba una pandilla de revoltosos, los hechos le demostraron lo contrario, que soldados pobres, mal armados y en inferioridad numérica habían derrotado a un ejército de línea con soldados bien equipados y aparentemente mejor entrenados, pero la garra y valentía de los Cristeros superaba con mucho las desventajas que tenían dada su condición.

Calles envió al Gral. Joaquín Amaro un mejor estratega y sanguinario jefe militar a sofocar a sangre y fuego la rebelión, los delitos que se imputaban a los cristeros eran: Sedición, rebelión, complot, encubrimiento, tráfico de armas: Delito en materia religiosa (desobediencia)

La radicalización hizo que en zonas de los estados de Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de San Luis Potosí al igual que Zacatecas, en la Ciudad de México, y en la península de Yucatán creciera este movimiento social que reivindicaba los derechos de libertad de culto en México, se multiplicaron los alzamientos en el país pero preponderantemente los estados del Bajío (Centro de México) donde se siente la fuerza e influencia de los Cristeros, algunos estados como Puebla , Oaxaca y Morelos hubo una relativa complacencia entre autoridades gubernamentales y los Obispos que no permitieron prosperar al movimiento cristero en su zona.

Los principales generales del Ejército Federal durante “la Cristiada” fueron Eulogio Ortiz, Espiridión Rodríguez, Lázaro Cárdenas, Marcelino García Barragán, Miguel y Maximino Ávila Camacho y Genovevo de la O, pero fueron los Generales Joaquín Amaro y Saturnino Cedillo quienes de forma destacada mostraron la más cruel y sanguinaria represión en contra de los rebeldes cristeros quien al frente del ejército federal asolaron la zona centro del país en una lucha sin cuartel entre ambos bandos llegando a finales de 1928 y principios de 1929 a estar en una situación que contra todos los pronósticos favorecía a los cristeros a pesar de las carencias de vituallas, armamento y parque que obtenían muy difícilmente por medio de la Liga, arrebatándolas literalmente a los soldados federales vencidos y al contrabando de Estados Unidos quien les negaba el acceso al mercado de armas a diferencia de lo que si hacía con el gobierno Callista.

Los Cristeros tenían como líderes de la revuelta armada a hombres como Pedro Quintanar y Aurelio Acevedo en el norte de Jalisco y sur poniente de Zacatecas; José Velasco en el municipio de Calvillo en Aguascalientes; Carlos Diez de Sollano en el Norte de Guanajuato; Luis Navarro Origel y Jesús Degollado Guízar en Michoacán y sur de Jalisco, Victoriano Ramírez "El Catorce" en Los Altos, el General y sacerdote José Reyes Vega también en los Altos de Jalisco, un total de 200 jefes militares donde por supuesto destaca la comandancia del Gral. Enrique Gorostieta Velarde





Gral. Enrique Gorostieta Velarde

La Liga contacta y consigue que se una a la causa cristera el Gral. Enrique Gorostieta Velarde, un militar que tenía amplia experiencia y logran convencerlo para dirigir y organizar el ejército cristero, se contrató por 3,000.00 pesos oro mensual, y además la LNDR le contrató un seguro de vida a favor de su familia.

 El 28 de octubre en la fiesta de Cristo rey el Gral. Gorostieta emite el “Manifiesto a la Nación” fijando la postura de los Cristeros ante el ataque y persecución del gobierno federal, decía entre muchas otras cosas: 

 “Nuestras fuerzas libertadoras se constituyen en “Guardia Nacional” nombre que usarán oficialmente en lo sucesivo, y el lema de la “Guardia Nacional” será “Dios, Patria y Libertad”.

El Jefe Civil del Movimiento Libertador será nombrado por el Comité Directivo de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, previa consulta del sentir de la Guardia Nacional, y, entretanto, el Jefe Militar reconocerá como Autoridad Suprema a la persona que sea nombrada de común acuerdo entre el Comité Directivo y el Jefe Militar”.(Manifiesto a la Nación , Gral. Enrique Gorostieta Velarde)

Así el Gral. Gorostieta organiza y logra dar cohesión a los principales grupos armados que de emplear básicamente la guerra de guerrillas iniciaron confrontaciones con el ejército federal en un pulso de fuerzas demostrando que eran enemigos de cuidado, de ser un conflicto inicialmente defensivo los cristeros escalan a ser ofensivos donde el gobierno de Calles tuvo que aceptar el hecho que tenía ante sí a un enemigo difícil de aniquilar.

México recién había superado un prolongado y muy costoso conflicto armado que ensangrentó durante poco más de siete años buena parte del país como fue la revolución de 1910, los cristeros eran un ejército irregular (a pesar de que contaron con algunos militares de carrera en sus filas), que no esperaban recibir pago y que no contaban con mecanismos formales de aprovisionamiento, reclutamiento, entrenamiento, atención a sus heridos o cuidado de los deudos. A diferencia de otros grupos armados en la historia de México, no practicaron la llamada 'leva' (una práctica por la que se obliga a personas a sumarse a un ejército) todos los Cristeros fueron voluntarios hombres, mujeres y niños se sumaron a la defensa de la fe católica.

Fue una guerra muy cruenta en las que ciertamente hubo excesos en ambos lados, pero que por parte del Gobierno Callista tenía un verdadero tinte de genocidio y persecución demoniaca contra los que se oponían a sus deseos de imponer en el país su modelo de nación, a diferencia de muchos grupos armados durante la revolución de 1910 y antes, durante el siglo XIX, el mercado estadounidense de armas estuvo —al menos formalmente- cerrado para los Cristeros, el motivo, a Estados Unidos le convenía tener en el poder un gobierno que pudiera manipular acorde a sus intereses , en los norteamericanos no había motivos religiosos anticatólicos sino económicos y de geopolítica.

El ejército cristero se distinguía por ser un ejército mayoritariamente de campesinos, aquellos provenientes del campo constituían aliados civiles y soldados principalmente mientras que los de la ciudad se encargaban de la organización, la propaganda y el aprovisionamiento principalmente.

A pesar de las limitaciones en insumos, en tres años los cristeros pasaron de ser una partida anárquica con diversos grupos armados a formar un ejército lo suficientemente fuerte para derrotar en igualdad de fuerzas a las tropas federales, como lo demostraron las múltiples batallas donde el gobierno salió literalmente corriendo como lo mencionan algunos corridos, canciones populares que narran sucesos o hechos muy populares desde la revolución de 1910.

A la población que se mantuvo ajena al conflicto no dejó de hacerle mella la persecución por parte del gobierno federal que veía a todos como “cómplices” o “sospechosos” de apoyar a los cristeros y sufrió igualmente por las condiciones en las que se destruía la economía la paz y seguridad social, además de no tener el consuelo de los auxilios de su Iglesia perseguida.

Los hechos y sucesos dieron un abundante tributo de sangre de parte de muchos mexicanos, la sangre de miles de mártires regó el país y siguiendo la cruz y la fe miles de personas murieron en este conflicto que fue silenciado y ocultado por décadas por los gobiernos herederos de Calles y de impronta liberal y socialista.

Las batallas y los acontecimientos de la Guerra Cristera dan para narrar muchas cosas más, en próximos artículos

¡DIOS, PATRIA Y LIBERTAD!

¡VIVA CRISTO REY!

¡VIVA SANTA MARÍA DE GUADALUPE!

¡VIVA MÉXICO!


Manuel Cuevas Ramírez (Miles Christi)


Fuente:

1.- La Cristiada. Jean Meyer, 4ª edición Ed. Siglo XXI. 1976

2.- file:///C:/Users/Manuel/Downloads/Dialnet-LaGuerraCristeraSegunJaimeChabaud-4701229.pdf

3.- Página Corazón Cristero de Facebook.

4.- La guerra cristera: Narrativa, testimonios y propaganda, Portada, Lourdes Celina Vázquez Parada, Editorial Universitaria | Libros UDG, 11 ago. 2014 - 292 páginas

5.- https://www.ecured.cu/Guerra_Cristera#Toma_de_Armas_en_defensa_de_sus_derechos

6.- https://www.historiando.org/guerra-cristera/

7.- https://www.mexicodesconocido.com.mx/guerra-cristera-mexico.html

8.- https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53058519

9.- https://www.abc.es/historia/abci-guerra-cristeros-terrible-masacre-civil-y-deshonrada-participacion-norteamericana-201804171815_noticia.html

10.- https://es.slideshare.net/sofrougon/ea-39304845

11.- https://upaep.mx/museo/index.php?option=com_content&view=article&id=2:arte-popular-religioso&catid=8&Itemid=105

12.- https://sc.jalisco.gob.mx/patrimonio/museos/museo-cristero-centro-de-estudios-cristeros-alfredo-hernandez-quezada

13.- http://www.elem.mx/estgrp/datos/96

14.- http://unizar.es/historiografias/numeros/1/lop.pdf

15.- http://repositorio.cualtos.udg.mx:8080/jspui/bitstream/123456789/338/3/La%20ruta%20cristera_valoracion%20de%20un%20producto%20turistico%20religioso.pdf

16.- https://www.jstor.org/stable/25139383?seq=1

17.- https://es.qwe.wiki/wiki/Cristero_War

18.- file:///C:/Users/Manuel/Downloads/Dialnet-LaMujerCristeraEnMichoacan19261929-3981505.pdf

19.- file:///C:/Users/Manuel/Downloads/Dialnet-ElConflictoCristeroEnMexico-6340139.pdf

20.- https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/libro%3A501

21.- https://www.travel-leon.net/2010/04/batallas-cristeras-en-el-estado-de-jalisco/

22.- https://www.libertaddigital.com/opinion/historia/la-guerra-cristera-contra-la-revolucion-mexicana-1276239408.html

23.- http://www.anagnorisis.es/pdfs/n8/AlejandroArteagaMartinez.(51-73)n8.pdf

24.- http://www.memoriapoliticademexico.org/Efemerides/6/21061929.html

25.- http://www.palabradeclio.com.mx/src_pdf/la_guerra_de_religion_en_Mexico_interiores.pdf

26.- https://enciclopediadehistoria.com/guerra-cristera/

27.- https://cide.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1011/166/1/000055649_documento.pdf

28.- https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2015/07/12/cristeros-la-guerra-olvidada/

29.- https://www.ucm.es/data/cont/docs/539-2014-11-01-Martu00EDnez%20Cu00E1rdenas%20y%20Mu00EDnguez%20Garcu00EDa.pdf

30.- https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/hechos-y-derechos/article/view/10720/12873

31.- http://132.248.9.195/pdbis/261039/261039_02.pdf

32.-https://www.lapoliticaonline.com.mx/nota/86841-la-cristiada-la-guerra-que-definio-la-relacion-con-el-vaticano/

33.-file:///C:/Users/Manuel/Downloads/2980-Texto%20del%20art%C3%ADculo-6264-1-10-20171002.pdf

34.- https://www.bibliotecas.tv/avitia/El_Caudillo_Sagrado.pdf

35.- http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/sanluis/html/sec_83.html

36.-http://museo.ujed.mx/coleccion/permanente/sala-de-la-revolucion-y-rebelion-cristera.php

37.- https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13710705

38.-file:///C:/Users/Manuel/Downloads/Dialnet-LaGuerraCristeraSegunJaimeChabaud-4701229.pdf

39.- http://unizar.es/historiografias/numeros/1/lop.pdf

40.- http://132.248.192.241:8080/jspui/bitstream/IISUE_UNAM/338/1/Memorias%20de%20un%20sacerdote%20cristero%20%28Jos%C3%A9%20Adolfo%20Arroyo%29.pdf

41.- https://www.eluniversal.com.mx/articulo/jean-meyer/nacion/el-general-enrique-gorostieta



LA GUERRA CRISTERA, UNA LUCHA IGNORADA , PARTE II

 LA GUERRA CRISTERA, UNA LUCHA IGNORADA

 PARTE II. 





LA LEY CALLES Y LA SUPRESIÓN DE CULTO 

El conflicto religioso en México debido a la persecución del gobierno de Plutarco Elías Calles desencadenó la llamada “Cristiada” o guerra Cristera como ya vimos en un artículo previo, los antecedentes y circunstancias llegaron a ser insostenibles para los católicos mexicanos cuando se promulga la “Ley Calles” que reformaba el Código Penal sobre delitos de fuero común y delitos contra la Federación en materia de culto religioso y disciplina externa iniciando su vigencia el 31 de julio de 1926.

La ley Calles aprobada el 14 de junio se publicó el 2 julio de 1926 en el diario oficial de la federación, esta ley sancionada por el Congreso de La Unión contenía 33 artículos que entrarían en vigor el 31 de julio de ese año. La Constitución y las leyes emanadas por Calles para su aplicación, convertían a los sacerdotes y fieles católicos en personas fuera de la ley, calificándolos de ciudadanos de 2ª categoría y en muchos casos de rebeldes y sediciosos, para poder legitimar la persecución a la Iglesia, así el estado utilizó toda su fuerza contra el pueblo católico y la jerarquía eclesiástica.

Se prohibía el culto público, el gobierno permitía que se celebrara solo una Misa a la semana, decía cuántos sacerdotes podían servir en cada templo, los sacerdotes tenían que registrarse en un censo si eran mexicanos por nacimiento para poder así realizar sus actividades de culto religioso, en algunos estados de la republica los sacerdotes tenían que estar casados si querían ejercer su ministerio con el fin de abolir el celibato sacerdotal, los sacerdotes extranjeros fueron expulsados del país mientras que miles de creyentes fueron encarcelados y ejecutados en toda la república. Los Obispos mexicanos respondieron con una carta pastoral el 25 de julio y suspendieron el culto en las iglesias de toda la República Mexicana en el momento en que el Decreto entrara en vigor.





 El documento decía:

“Contando con el favor de Dios y con vuestra ayuda, trabajaremos para que ese Decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución sean reformados y no cejaremos hasta verlo conseguido hasta que dispongamos otra cosa, se suspenden en todos los templos de la República, el culto público que exija la intervención del sacerdote, ya que es el único medio del que disponemos al presente para manifestar nuestra inconformidad, no se cerrarán los templos, para que los fieles prosigan haciendo oración en ellos.

En la Carta la iglesia llamó a sus feligreses a luchar para derogar, por todos los medios lícitos y pacíficos, las “leyes que a vosotros y a vuestros hijos arrebatan el tesoro necesario e inestimable de la vida religiosa”.

Fueron los Obispos mexicanos quienes decidieron la suspensión total del culto ya que no había garantías para el libre ejercicio de la libertad religiosa, ni para salvaguardar la integridad y vida tanto de sacerdotes como de los fieles, pues en años previos el gobierno ya había demostrado de lo que era capaz aun sin un apoyo legal como ahora se los daba la “Ley Calles”.

El 21 de agosto, Mons. Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Morelia y Mons. Pascual Díaz Barreto, obispo de Tabasco, se sentaron a la mesa con Calles en el Castillo de Chapultepec para encontrar las mejores soluciones. La sentencia del Presidente Calles es conocida: “No les queda más remedio que las Cámaras o las armas” Investigadores e historiadores coinciden que la suspensión del culto público el 31 de julio de 1926 por parte de la Iglesia católica para protestar contra la ley Calles que entraba en vigor, llevó a su vez el gobierno a cerrar los templos para hacer los inventarios y a prohibir el culto privado, eso detonó la Guerra Cristera.

El ultimo día, previo a la aplicación de la arbitraria ley, miles de católicos mexicanos desbordaron templos e iglesias con devoción ante lo que se preveía un largo tiempo sin tener culto y sacerdotes católicos que guiaran al pueblo creyente ante la persecución que se veía venir por el gobierno Callista.



Muchos sacerdotes y religiosos optaron por pasar a la clandestinidad ante la persecución que inició el gobierno contra los que no cumplían sus órdenes, se dedicaron a celebrar Misa en casas y lugares privado, así como los oficios propios para asistencia de los fieles , todo eso de forma oculta para evitar su detención, arresto y posible asesinato, así a partir del 31 de julio de 1926 el gobierno prohíbe definitivamente el culto público, iniciando la persecución contra todos los sacerdotes para encarcelarlos, y asesinarlos.

Es importante señalar que el gobierno de Calles como la misma Jerarquía Eclesiástica subestimaron lo que fue el elemento más importante en el conflicto, me refiero al pueblo católico, su fidelidad, amor a la fe cristiana y a la Iglesia estaba por encima de leyes arbitrarias o voces de mesura que Gobierno y Obispos pretendían usar para afianzar su poder e influencia en el pueblo, para muchísimos fieles esto fue suficiente para que se alzaran en armas por defender a Dios, la Iglesia y su fe católica.

Tanto el gobierno como la jerarquía católica se enfrentaron moviendo sus fichas en el tablero, los conflictos entre Iglesia y Estado buscan el poder en sus respectivos ámbitos, pero para los creyentes se trató de un conflicto completamente religioso, era cuestión de fe, no de poder, los católicos estaban convencidos de que peleaban por defender su religión, las únicas opciones posibles eran ganar o morir, la rendición jamás se contempló, por la sencilla y única razón de que la fe no es negociable.

Por su parte el gobierno, en lo que parece un error táctico, no comprendió que para acabar con una religión lo menos acertado es reprimirla, Plutarco Elías Calles llegó a decir que la Iglesia Católica desaparecería de México, nunca pensó que los mártires siempre son semilla para el fortalecimiento de la Iglesia Católica. 

Los Obispos rechazaron siempre el uso de la violencia, nunca apoyaron la lucha armada, pero los fieles católicos pensaron otra cosa, ellos esgrimían una legítima defensa de sus libertades, derechos e independencia como mexicanos, por eso la suspensión del culto fue la gota que derramó el vaso en el ánimo de los fieles que empezaron a organizarse para defender sus derechos ante el gobierno opresor así fuera con el uso de las armas.

El 18 de noviembre de 1926, el Papa Pío XI dedicó una severa y suplicatoria Encíclica por la cuestión religiosa y la persecución de la Iglesia mexicana. “Iniquis Afflictisque” sentenció de esta forma: “No queda más, Venerables Hermanos, sino que imploremos y roguemos a Nuestra Señora de Guadalupe, celeste patrona de la nación mexicana, que quiera, que borradas las injurias que a ella misma se le han inferido, restituya a su pueblo los dones de la paz y de la concordia. Pero si por el secreto designio de Dios, aquel día tan deseado todavía estuviera lejos, llene los ánimos de los fieles mexicanos de todos los consuelos y los fortalezca para luchar por la libertad de la Religión que profesan”. Algunos tuvieron el martirio por la resistencia pacífica, otros tomaron las armas para salvaguardar la existencia de la religión católica.

Muchos laicos y fieles cristeros, se acercaron a los Sacerdotes y autoridades religiosas para ver la licitud ya no digamos de la resistencia sino del alzamiento armado contra el gobierno, incluso el 2 de agosto de 1926 el Osservatore Romano dice que “no le queda más recursos a los fieles que la rebelión armada” el Comité Episcopal finalmente en noviembre de ese mismo año ante las acusaciones del gobierno de que eran los obispos los que apoyaban y dirigían el levantamiento Cristero, respondieron “Hay casos en que los teólogos católicos autorizan no la rebelión sino la defensa armada contra la injusta agresión de un poder tiránico, después de agotados inútilmente los medios pacíficos” en los hechos los Obispos dejaron de tener el control sobre los grupos de Cristeros que se alzaron principalmente los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro, Durango, Colima, Nayarit, Guerrero, Estado de México, Morelos, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y el Distrito Federal.





 (Liga Nacional para la defensa de la libertad religiosa, boicot)

Los católicos en las ciudades bajo la coordinación de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa (LNDR) organizan marchas, mítines, panfletos para exponer sus ideas y un boicot contra el gobierno pues decían los miembros de la LNDLR “La liga es una asociación legal, de carácter cívico, que tiene por fin conquistar la libertad religiosa y todas las libertades que se derivan de ella en el orden social o económico, por los medios adecuados que las circunstancias irán imponiendo.” 

La Liga había sido fundada en 1925 por los lideres católicos Miguel Palomar y Vizcarra,René Capistran y Luis G. Bustos como defensa de la Iglesia ante los ataques delgobierno como el intento de cisma e invasión del templo de la Soledad por el “Patriarca Perez” apoyado por la CROM de Luis N. Morones, indondicional esbirro de Calles.

La LNDLR trató de organizar una resistencia ante esos abusos y por ello conformaron la “Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa” invitan a diversos grupos católicos para fundar la Liga bajo un proyecto de 1918 que realizó el Padre Bergöend SJ con la Acción Católica Juvenil Mexicana, declarandose formalmente constituida el 14 de marzo de 1925.

Grupos como los Caballeros de Colón, la Unión de Damas Católicas, la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y la Unión Nacional de Padres de Familia fueron quienes apoyaron e incluso formaron parte de esta Liga.





Los miembros de la Liga no querían derrocar al gobierno sino reformar los artículos de la Constitución que limitaban la acción de la Iglesia, así organizaron un boicot, que consistía en abstenerse de pagar impuestos y de reducir el consumo, no comprar sino lo mínimo indispensable para afectar las finanzas del gobierno, lógicamente el estado declaró sedicioso y fuera de la ley a este grupo y todas sus acciones que afectaban la gobernabilidad de Calles y su camarilla.

Se forzó a la clandestinidad, pues empezó la persecución en contra de la LNDLR ya sin posibilidades de dialogo ni soluciones por la vía pacífica o legal, solamente encontraron en la defensa y la lucha armada la última opción para poder defender sus derechos ya que el gobierno de ninguna manera modificaría la Constitución. 

La Liga crea un “Comité de Guerra” que pretendía conseguir recursos para apoyar el movimiento armado y dirigir las acciones, se buscó ayuda tanto en el interior de la república como en el extranjero, pero poca apoyo tuvieron de la Jerarquía Eclesiástica y el gobierno de Estados Unidos cerró el mercado de armas para los rebeldes pues buscaba apoyar al gobierno de Calles y terminar un nuevo conflicto como el de la revolución de 1910. 

El comité de guerra fue capaz de organizar un levantamiento armado, que finalmente estalla en 1927, encabezado por René Capistrán Garza, presidente de la ACJM y de la propia Liga. Así al momento de la suspensión de culto y el inicio de la represión gubernamental la LNDLR ha organizado a los grupos alzados que ya se empezaban en el interior de la república, cuando solo podían hacer una defensa de “guerrillas” por falta de adiestramiento, armas y munición, cosa que cambió al año siguiente.

En julio de 1927 la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa (LNDR), contrata al general Gorostieta, que en un principio no compartía las creencias religiosas de los Cristeros, era Agnóstico, pero está de acuerdo con la idea de que el pueblo debía ser libre de profesar libremente su fe Católica, apoyaba la libertad de culto, además, disentía muchísimo del modo de actuar del presidente Calles y de Álvaro Obregón.

El General Gorostieta fue contratado por $3,000.00 pesos oro al mes, y además la LNDR le contrató un seguro de vida a favor de su familia. El genio militar de este hombre fue fundamental para los Cristeros, antes de él no se podía hablar de un ejército formalmente organizado

En 1928 se conforma un mando militar único en el movimiento cristero, bajo el mando del General Enrique Gorostieta Velarde, como militar de carrera reorganiza, entrena y disciplina al ejército Cristero, quedó cautivado por la gran fe de sus soldados, entrenado al Ejército logró que el movimiento cristero creciera.

El investigador Jean Meyer afirma que el General descubrió la auténtica cristiandad en la fe de sus soldados",Gorostieta organizó a los cristeros quienes dejan de ser un cuerpo de múltiples grupos aislados para conformar un verdadero ejército que puso en jaque al gobierno federal, su área de influencia estaba en los estados centrales del país principalmente Jalisco Colima y Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Aguascalientes

El ejército Cristero llegará contar con unos veinte mil efectivos, lo que le permitirá dominar una amplia zona de la República Mexicana. El día de la fiesta de Cristo Rey, el 28 de octubre de 1928, publicará un manifiesto en el que propondrá el regreso a la Constitución de 1857, pero sin las Leyes de Reforma.

El conflicto había iniciado, el dialogo roto y las armas prestas al combate en ambos bandos.



Manuel Cuevas Ramírez




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